Lee desde la primera entrada aunque te de flojera xD ...Digo... es una sugerencia (:


viernes, 25 de junio de 2010

Capítulo 10

Hahaha hemos llegado al punto en el k escribía sin pensar mucho así que si hay algo que ni al caso no se sorprendan mucho xD hahaha...



Impulsos, Sensaciones y Algunos Recuerdos




Si le cuentas a cualquier persona que estás tratando de olvidar algo, invariablemente te dirá algo así como “Dale tiempo al tiempo”. Yo llevaba tres meses, cuatro contando las tres semanas de represión mental “dándole tiempo al tiempo” y mis recuerdos seguían ahí; completos. Pero yo también estaba completa, y eso definitivamente era un pro. Había otro pro. Y estaba a unos cuantos minutos de tocar mi timbre.


-Vas a salir entonces?- dijo mi mamá, abriendo la puerta de mi cuarto sin tocar, y entrando cuando comprobó que no había gritado como histérica que me estaba cambiando. Todos sabemos que es odioso cuando la gente hace eso, pero vamos, era mi mamá, y después de 16 años ya me había dejado de molestar; así que la miré en el espejo de mi tocador sin dejar de pasarme la plancha sobre un mechón de cabello que se rehusaba a acomodarse.


-Sí, fiesta de Abby. Sí te avisé- dije, segura de que mi mamá tendría que saber lo que iba a hacer esa noche. Mi mamá se sentó en la orilla de mi cama. Esa en la que Lex se sentaba a verme arreglarme todos los lunes, y algunos días entre semana. El recuerdo llegó, y me recorrió de pies a cabeza, dejando una extraña sensación parecida a un escalofrío en mi espalda y en mi cuello. Me quedé como pasmada un instante, forcé una sonrisa y regresé a mi asunto de tratar de arreglarme el cabello haciendo como si nada hubiera pasado. No me gustaba sentir ese escalofrío, pero en vista de que cuando llegó logró suplir al dolor que antes me causaban los recuerdos, lo había tomado con los brazos abiertos como un paso adelante para vivir en paz con mi pasado. Nota mental: Tengo que dejar de sonar como plática de superación personal.


Además, en el tiempo de aprender a superar el pasado perdido, me había dado cuenta de que, gracias a la fuerza superior que ya tienen en mente, había otras cosas que no habían cambiado… o que habían cambiado para algo parecido a bien.


-Te vas a ir con Derek?- preguntó mi mamá como si la pregunta fuera lo más irrelevante del planeta. Yo sabía que no lo era.


-Pregunta incómoda mamá! Ya te había dicho que sí- pensé, pero sólo dije un sí, imitando su tono casual. Eso de acostumbrar a tus papás un chico era bastante molesto.






¿Qué de qué se perdieron en cuatro meses? La verdad es que no mucho. Después del incidente del parque regresé a mi casa en shock, y cuando nos decidimos a hablarlo, Derek y yo llegamos a la conclusión de que sólo nos habíamos dejado llevar por el momento. Nada más. Abby no pensó lo mismo cuando se lo conté. No me lo dijo, pero sus “sí; te creo” con su tono sarcástico, la temible ceja levantada, y la sonrisa mal reprimida, la delataron bastante rápido.


Derek y yo vivimos un tiempo con nuestra versión seguros de que esa era la verdad. Seguimos saliendo a hacer lo que fuera con quien fuera y nos la pasábamos bien. El detalle estuvo en que cada vez se hacía más difícil negar las especulaciones de los demás que incluían las palabras Liz, Derek y gustar en una misma oración. Y más aún cuando estábamos juntos. Y cuando no, al menos yo sacaba las garras.






-Sabes? No está mal si te gusta. Nadie va a decir nada si lo aceptan- me dijo un día Abby, después de quedarnos solas en su casa cuando Derek se fue. Por supuesto, no faltaron mis ojos en blanco y mi cara de “otra vez con eso”.


-Cuántas veces les tengo que decir que no quiero nada con Derek? Es mi amigo, nos gusta salir juntos de vez en cuando. Punto. Si ese es el problema, no entiendo por qué nadie piensa que somos lesbo cuando nosotras salimos juntas- Rugí. Sí, rugí. Otra nota mental: Tengo que dejar de hacer sonidos de animal.


Abby me miró como si estuviera contemplando seriamente la idea de tomar el teléfono y llamar al manicomio. O ponerme ella misma la camisa de fuerza y encerrarme en su habitación. Eso definitivamente sonaba más a ella.


-Es un comentario, Bessy bonita. No te esponjes- Me sonrió desde su posición anormal en el piso con los pies arriba del sofá. –Aún así tengo razón. Piénsalo- Bajó los pies y se sentó como persona normal en el piso, junto a mí, aunque el cabello se le veía más desarreglado que el desarreglado normal que se veía bien en ella. –Tengo sed- dijo. Y se levantó dejando atrás el tema como si fuera cualquier cosa. No lo era, porque con un comentario había logrado que comenzara a cuestionarme mis últimos dos meses de vida con Derek y no era bueno para mi salud mental.






Otro buen día (noche en realidad. Era una fiesta), Abby estuvo anormalmente lejos de Matt y aún más anormalmente cerca de Derek. Hablando. Le pregunté la razón a Matt tratando de que mi curiosidad sonara a “deberías estar celoso” más que al “me asusta que hable con Derek” que en realidad era. Matt sonrió como Abby lo hacía cuando me ocultaba algo y quería que supiera que yo no lo iba a saber, y se limitó a decir “No sé” y cambiar el tema.


Poco después Abby regresó a Matt y las cosas volvieron un poco a la normalidad, con el pequeño detalle de que Abby sonreía y Matt le sonreía de vuelta, y aunque en algún lugar de la sonrisa se veía que estaban enamorados, esa era una sonrisa de complicidad. Y lo comprobé a la mala. Unas horas después Derek me sacó a bailar (la sonrisa de Abby estaba gigante) y con todo y música y ruido de gente se las arregló para decirme al oído que sentía algo… o más bien mucho por mí. Y también para que algo dentro de mí se negara rotundamente a despreciarlo después de todo lo que había hecho por mí.


Lo demás es historia. Hacía poco menos de un mes que era oficial, y para mi sorpresa a nadie le resultó inesperado. Al parecer sólo a mí. Y al parecer sólo yo sentía que a los demás les importaba y les era extraño vernos abrazándonos.






Si quieren saber cómo era Derek conmigo puedo contestar con una sola palabra: adorable. Era el tipo de chico que un día de la nada llega a tu casa con flores, no le da pena saludar a tu mamá con rosas en la mano, pero daría lo que fuera por poder meter la cara a la tierra como avestruz cuando te las está dando. Tenía bastante tiempo que él no salía con nadie, así que aunque sabía que no éramos niños de primaria, había ratos en los que me hacía sentir de vuelta a mis tiernos e inocentes 11 años. Me trataba como si fuera de cristal cuando estaba en su personalidad de novio, pero cuando se trataba de divertirnos era sólo Derek, el mejor amigo que me había ayudado a olvidar.


Con todo, la verdad era que la cosa iba bastante bien. Era lo mejor que podía tener, y en otra circunstancia Derek podría haber sido el amor de mi vida. Pero las cosas no se habían dado así en un inicio. No en MI inicio. Aún tenía mucho por superar.


-Regresas también con él? Si quieres podemos ir por ti - preguntó mi mamá, ajena a mis múltiples divagues sobre Derek.


-Derek me regresa ma. Ya no te preocupes-


-Bueno. Con cuidado Liza- dijo mi mamá, levantándose de la cama.


-Si mamá- dije, con voz de niña de tres años.


-Trata de no… - mi mamá se había quedado a media frase y no sabía cómo seguir... debí de haberle tomado una foto del recuerdo. Mi mamá. Sin saber exactamente qué decir y sonando seria. Al mismo tiempo. Wow. –No. Nada. Diviértete- dijo, con una sonrisa aparentemente forzada. Caminó para salir de mi habitación pero la interrumpí.


-No. Ahora me dices. Trato de no…


Mi mamá suspiró –Involucrarte mucho con… la gente- dijo. Salió y cerró la puerta. No había entendido el mensaje encriptado, pero ya era tarde y yo no estaba lista. Además seguramente tenía algo que ver con psycho-mamá diciéndome que no hablara con extraños. Nada nuevo.


Terminé de arreglarme el cabello y me miré en el espejo. Las cuatro velas de Lex seguían ahí. Sobra decir que después del incidente del parque no había vuelto a aparecer ninguna. Me negaba a aceptarlo, pero creo que una buena parte de la salud mental que había logrado era gracias a eso. La otra estaba estacionándose frente a mi ventana. Y yo seguía sin zapatos y mis cosas estaban en algún lugar recóndito y desconocido de mi habitación.






-Viniste!- chilló Abby. El abrazó llegó de la nada y lo primero que supe después de haber entrado a la casa fue que la tenía prendida como koala a mí.


-Aha- dije con un pujido. –Por qué no vendría?- Abby me soltó, se encogió de hombros y saludó a Derek, que estaba a mi lado. Tomándome por la cintura. Y sonriendo. Mucho.


-Felicidades- dije, dándole el collar que ella misma se había escogido de regalo de cumpleaños. Abby me abrazó otra vez, pero menos brutalmente que la vez anterior.


-Gracias- dijo, como si de verdad yo me hubiera tomado la molestia de ir y tardar horas en escoger un accesorio que le gustara. Eso es bastante difícil por cierto.


-Y Matt?- dijo Derek.


-Ah. Por ahí está. –dijo Abby buscándolo con la cabeza. -Acaben de llegar. Por allá hay botana y así.-


Abby se dio media vuelta, dejó mi regalo en a un pequeño montón en una mesita y se perdió entre la multitud que bailaba, y de vez en cuando gritaba alguna tontería. Abby no era ella cuando daba una fiesta, la música y las luces la alentaban.


Derek me hizo un ademán con la cabeza para entrar a la multitud y buscar algún lugar para dejar mi suéter. Sonreí y caminé hacia adelante.


El humo de cigarro de los que fumaban y aprovechaban las fiestas sin padres (o con una madre liberal en ese caso) para hacerlo en público flotaba en el aire, y aunque no era una nube densa al grado de parecer neblina, me tomó un tiempo acostumbrarme al olor. La música estaba a todo volumen haciendo que mis entrañas vibraran dentro de mí, me encantaba la música y esa sensación también me gustaba demasiado. La casa de Abby, desde el garaje hasta la cocina, estaba casi del todo oscura, la única iluminación eran luces de colores que cambiaban y emergían de aparatos en el techo o de algún lugar detrás de los muebles que habían acomodado alrededor de la casa para hacer espacio a la multitud. En un rincón del garaje, en donde estaba la mayor parte de la gente, había una tornamesa iluminada, y detrás un DJ con rastas que estaba más metido en su propia fiesta que todos los demás invitados (y no invitados) en la de Abby.


Había pasado sólo una hora de fiesta según la hora en la invitación de Abby, y la gente ya había pasado de bailar en círculos a mezclarse y comenzar a medio enloquecer, ya había al menos tres charcos de bebidas derramadas, y en la sala había un extraño ambiente de amor que, por el bien de la salud mental, era mejor evitar. Eso era una fiesta con Abby, y todos lo sabían. Los retrasos elegantes no existían si se hablaba de Abigail Johnson. En esos casos la fiesta empezaba desde el principio (por tonto que suene. Saben a qué me refiero).


Encontramos un par de sillas al parecer vacías y dejé mis cosas.


-Te traigo algo?- preguntó Derek localizando con la mirada la mesa de las bebidas.


-Refresco. Contesté sentándome. Derek me miró como preguntándose si hablaba en serio.


-Bueno. No te muevas o te pierdo- dijo. Se agachó, me dio un besito y se perdió en la multitud, que en ese momento cantaba, o más bien gritaba, una frase de una canción de esas que no pueden faltar en cualquier fiesta.


Abby re-apareció entre la multitud bailando con Matt. O EN Matt? No importaba, ella tenía sus brazos alrededor de su cuello y Matt la estaba tomando por la cintura y diciéndole algo al oído. Los miré por un momento con una mezcla entre repulsión, ternura, envidia y más repulsión, hasta que Abby sintió mi mirada y jaló a Matt hasta donde yo estaba.


-Y Derek?- preguntó Abby, recogiéndose el cabello ultra-planchado con una mano y soplándose en el cuello con la otra. Matt se acercó a saludarme.


-Fue por algo de tomar- contesté.


-Refresquito para la nena?- dijo, en tono burlón. Yo levanté una ceja y asentí con la cabeza. –Eso lo podemos arreglar en un rato- dijo. Y se volvió a perder en la multitud con Matt siguiéndola. En serio, Abby se perdía en las fiestas. Pasaba de necesitar la atención a repelerla por perderse bailando.


Me quedé sentada ahí, mirando a la gente bailar y un tanto ansiosa por unirme a ellos y divertirme un rato. Conocía máximo a la mitad de los que estaban, y no estaba segura de de dónde había salido tanta gente que no creía conocer. De los amigos que había visto entre la gente, solo Kate me había visto, y me había hecho un ademán de que me uniera a ellos. Negué con la cabeza y seguí en mi puesto de observación. Había otra cara conocida en una esquina del patio. No estaba segura de cómo conocía a esa mujer, pero sentía que me era más que familiar. Lo que me extrañaba más era que sólo estaba parada en esa esquina, sola, usando un vestido blanco y bonito, y mirándome con una sonrisa en los labios. Algo pasó en mí cuando la vi ahí. No sé si haya sido el hecho de que me dio lástima verla sola o que algo en ella me dio nostalgia. Pero desde ese momento, por más que la ignoraba, la sensación de que algo no estaba bien se instaló en mí y comenzó a ahorcar a mi estómago cada vez más fuerte. Regresé la mirada al lugar desde donde había estado mirándome para descubrir que ya no estaba ahí. Tal vez no estaba sola después de todo.


Derek regresó con dos vasos en la mano y me dio el mío.


-Qué tienes?- preguntó.


Lo volteé a ver y sonreí. -Nada, por qué?- le di un trago a mi vaso de refresco comprobando que solo era refresco y que Abby no había tenido nada que ver en el proceso de servirlo.


-Te ves preocupada- dijo Derek. Negué con la cabeza y se acercó para darme otro besito. Se sentó junto a mí y me tomó la mano. Le sonreí y me acerqué un poco más a él.


-Los conoces a todos?- preguntó, mirando a la multitud, y alzando la voz para que pudiera escucharlo con la música revienta-tímpanos.


Me reí. Evidentemente él tampoco conocía bien las fiestas de Abby.


-No. Y no creo que todos conozcan a Abby.- dije, casi gritando.


Derek se rió –Tanto así?- dijo. Asentí con la cabeza para no volver a gritar y volví a perderme viendo a la multitud.


No pasó mucho tiempo antes de que Derek se levantara y me llevara a bailar; y obviamente, yo no me resistí. Ya nadie estaba bailando en grupos definidos así que simplemente dejamos nuestros vasos en el piso, nos levantamos y nos adentramos un poco en la multitud. Derek puso sus manos en mi cintura, como había visto a Abby y a Matt hacía un rato, pero entre nosotros sí quedaba un rastro de respeto al espacio personal que en Abby y Matt di por perdido desde tiempos inmemorables.


Bailamos un buen rato. Nos unimos a la multitud en la locura de fiesta que estaba dando Abby, que si no llamó más la atención esa noche más que con los gritos organizados por el DJ en honor a su cumpleaños, y las veces que se hacía una especie de centro entre la multitud en el que estaban Matt y ella bailando, fue por el simple hecho de que no estaba dispuesta a estar con alguien que no fuera su novio, y tal vez también a que una parte de la fiesta se unió al grupo de la sala. Bloqueé mentalmente la razón de esa última parte.


Era una buena fiesta? Obviamente. Estuve con Derek y mis amigos? Sí, y todos son de lo mejor. Me divertí? Si, bastante. Y aún así la sensación de que algo no estaba bien no me abandonó en toda la noche. Más tarde comencé a sentir una especie de hormigueo en las manos, sentía como si tuviera comezón en las palmas, pero no podía quitármela con nada y estaba empezando a preocuparme. Traté de culpar a algo en la bebida, pero ni siquiera había tomado alcohol, Derek me había servido, y no estaba en algún lugar de vicio y perdición, así que era poco probable.


Terminó una canción y el DJ tomó el micrófono con el que había estado, según él, animando la fiesta.


-Vamos a ambientar a los amigos de la sala, y a los que se les quieran unir me dicen que todavía hay lugar.- dijo, con una voz que quería hacer parecer casual, causando risas entre los invitados que seguían conscientes y entendieron su mal chiste. En el fondo sonaba el inicio de una canción que conocía bastante bien. Y que prefería no tener que escuchar en ese momento. –Felicidades Abby, donde sea que estés- dijo el DJ por el micrófono y subió el volumen de la música justo antes que la letra de Kiss me, comenzara a salir de los altavoces y me hiciera arrepentirme de que en algún momento de la vida se la hubiera dedicado a Lex.


La mayor parte de la gente buscó una silla o fue por algo de tomar, aprovechando que no tenía razones para quedarse en el centro durante una canción cursi.


Derek y yo nos quedamos en el centro, como viendo si el otro tenía intenciones de bailar o de ir a sentarnos a algún lado. Yo me frotaba las palmas de las manos en un intento desesperado por desaparecer la comezón y veía a Derek con una sonrisa medio opacada por la sensación en mis manos, el mal presentimiento sobre quién sabe qué, y el escalofrío que significaba recuerdo de Lex. Qué miedo con mis reacciones.


-Kiss me?- dijo Derek. Asentí con la cabeza –de…- dijo, alargando la e para yo continuara la frase.


-Sixpence none the richer- contesté. Derek asintió.


-Me gusta más el cover- dijo, encogiéndose de hombros y me tomó por la cintura de nuevo, yo hubiera puesto mis manos sobre sus hombros por mí sola, pero tan solo separar las manos hacía que la comezón extraña regresara. Aún así Derek llevó mis brazos hacia su cuello y yo no me resistí; simplemente recargué las palmas contra su espalda con un poco más de fuerza de lo necesario.


Sonreí y negué con la cabeza –Esta versión está más linda- dije. Derek se encogió de hombros. No me di cuenta de cuándo, pero Derek había comenzado a balancearse, y a mí con él en algo bastante parecido a bailar.


Derek me miró con amor, y no pude evitar perderme un poquito en sus ojos. Aunque eran de un color café promedio, algo tenían que… no sé. Me gustaban. A diferencia de Lex, no estaba mucho más alto que yo, así que no tenía que verlo tan hacia arriba para verlo a los ojos.


-Qué tienes Bess?- Me preguntó después de un momento. Negué con la cabeza y sonreí para apartar la pregunta y darle a entender que estaba bien. Y si no fuera por el ahorcamiento de estómago que no se había ido desde que había visto a esa mujer en esa esquina, en verdad estaba bien. La idea me sorprendió. Tenía bastante que nadie me preguntaba algo que me hiciera reflexionar sobre mi estado mental, y en ese momento de verdad me sentía… bien. El pensamiento me sacó una sonrisa honesta, de esas que en esos últimos meses habían estado en escases, y que comenzaba a extrañar. Y casi todo se lo debía a esa persona maravillosa que tenía enfrente, y que sin importar qué tan bien estuviera yo en ese momento, no podía ser el único en mi vida.


-Segura?- preguntó, ésta vez sonando menos preocupado. Asentí y me acercó a él en un abrazo. –Te quiero mucho- murmuró cerca de mi oído. Pude sentir su aliento cálido en mi oreja y lo apreté contra mí más fuerte.


-Te amo- murmuré yo. Estaba acostumbrada a no decir las cosas si no lo sentía, y escuchar las palabras salir de mi boca por primera vez, nos dejó a los dos algo confundidos, pero con una sonrisa en los labios. Tal vez sí lo sentía. Me había escuchado demasiado honesta y lo había dicho sin pensarlo. No había manera de que no fuera real.


-Yo también- murmuró Derek. Algo en su voz me decía que él ya lo sentía y sólo estaba esperando a que yo lo dijera primero.


Lo abracé con más fuerza y también mi estómago se retorció con más intensidad. Sin importar lo lindo que pareciera el momento, algo, de verdad no sabía qué, no estaba bien. Una extraña urgencia de hablar sentimientos llegó a mí y al parecer fue demasiado fuerte para controlarla.


-Gracias por todo. No sabes todo lo que has hecho por mí- dije, sin la pena que por lo general venía cuando hablaba de cómo me sentía con alguien, y que según mi experiencia, sólo se quitaba con la práctica.


-Tú has hecho lo mismo por mí- murmuró. Lo interrumpí antes de que él siguiera y me dejara con mis palabras en la boca.


-Créeme. – dije, negando con la cabeza –no podrías saber lo mucho que tengo que agradecerte. Eres una persona increíble. Me hubiera encantado conocerte mejor antes.- dije, pensando en Lex con más intensidad de lo que hubiera podido soportar muy poco tiempo antes sin perder la cordura. Y aún así, de algún modo Derek estaba empezando a cubrir poco a poco ese espacio vacío que tendría por siempre. –Gracias por estar conmigo- murmuré, y lo acerqué aún más a mí.


-Te amo- dijo. Supuse que lo que sentí cuando lo escuché decirlo se acercó bastante a lo que lo había dejado inmóvil cuando las mismas palabras salieron de mi boca. Sonreí y me separé de él lo suficiente para verlo a los ojos. La escena no me terminaba de cuadrar del todo. Aún extrañaba ver los ojos azules de Lex y sus abrazos que se sentían protectores y cariñosos, y simplemente diferentes al pequeño rastro de mejor amigo que había en los de Derek. Pero tenía que aprender a dejar de comparar y entender que eran simplemente diferentes, y sobre todo que Derek tenía una ventaja especialmente importante: era real. Pero no era Lex. Pero me hacía feliz. Por una vez en los cuatro meses más largos de mi vida me sentía lo suficientemente bien para filosofar sobre las razones de Lex para irse, pero ya no quería hacerlo.


Suspiré y sonreí. Mi impulso de hablar no se había ido pero no tenía ni idea de qué más podía decir. Iba a abrazar de nuevo a Derek pero su mano en mi mejilla me detuvo, y de pronto me encontré a mi misma perdiéndome en nuestro primer beso (como novios) real.


Sabía… diferente; y la sensación lo era aún más. Pero mentiría (y bastante) si dijera que no me había gustado o que había dejado qué desear.


-Derek! Regrésale las amígdalas!- se escuchó sobre la música de por sí fuerte. Era la voz de Abby. Quién más. –Kiss me beneath the milky twilight; lead me out on the moonlit floor- Cantó Abby en el micrófono, junto con la canción. Derek y yo nos separamos, y me dije que alejaría a Abby de la mesa de las bebidas en cuanto la viera. Mientras, aparté a Abby de mi mente negando con la cabeza, y miré a Derek con una sonrisa que él me regresó. Nos quedamos abrazados mientras la canción terminaba. Él seguramente superaba el shock del momento, y yo me hacía a la idea de que ahí, con sus brazos alrededor de mí y mi cabeza sobre su hombro en verdad me sentía bien.


Hasta que vibró mi celular y regresé al presente. Era un mensaje de mi mamá.






Necesito que vengas ya. En calidad de muy urgente.






Era raro que mi mamá mandara mensajes así. Y aunque me la estaba pasando bien, algo me decía que de verdad tenía que llegar a mi casa rápido. El hecho de que mi estómago ahorcado me dijera que algo no estaba bien, y el mensaje de mi mamá, juntos, de verdad comenzaban a preocuparme.


-Vamos- dijo Derek después de leer él el mensaje. A veces le hacía más caso a mi mamá y la cuestionaba menos que yo.


Busqué con la mirada a Abby y la encontré no muy lejos caminando hacia nosotros con Matt a un lado, y con una impaciencia por molestarme que se veía a leguas.


-Qué paso?- dijo, cuando vio nuestras caras de “perdón por lo que te voy a decir”.


-Mi mamá me quiere en mi casa. YA.- dije


-Iba en serio?- preguntó Abby, mucho más cuerda de lo que había sonado en el micrófono.


-Iba en serio- confirmé.


Abby se encogió de hombros. -Los veo mañana entonces-


-Es sábado- dije. Con una ceja levantada.


-Entonces no- Abby sonrió y se despidió de Derek. Y creían que yo no tenía noción del tiempo?


Me despedí de Matt y sentí la necesidad de abrazarlo. Matt era una buena persona. Hacía feliz a mi mejor amiga. Se sorprendió, pero me regresó el abrazo.


-Qué bueno que vinieron – dijo Abby, despidiéndose de mí. –Ojalá no tuvieran que irse-. A ella también la abracé, pero no la solté tan pronto.


-Te quiero- dije.


-Yo también boba- Abby me apachurró.


-Felicidades y gracias. Por todo. Eres mi mejor amiga- dije. Esto de los ataques de expresividad era algo… extraño.


-Yo lo sé- dijo Abby, sonando segura, aunque yo sabía que mi discurso la había tomado por sorpresa.


-Felicidades Abby- dijo Derek junto a mí, en cuanto la solté del abrazo.


–Se van con cuidado, chicos- dijo Abby haciendo un gesto con la mano. Tomó a Matt por el brazo y se volvió a perder en la multitud. Asentimos y salimos de la casa despidiéndonos sólo de los que nos encontrábamos en el camino.






Llegamos a mi casa relativamente rápido y sin más novedad que una llamada de mi mamá para apurarme, y el hecho de que el hormigueo en mis manos se estaba haciendo verdaderamente insoportable.


Me despedí de Derek y me dijo que me amaba al menos dos veces más, como si no pudiera superar el hecho de que tenía libertad de decirlo porque yo lo correspondía. Pero ver la luz de la sala de mi casa encendida a la una de la madrugada no era normal, y decidí acortar la despedida y apurarme a entrar para ver qué rayos había pasado.


Giré la llave de la puerta y la abrí. Dentro estaba mi mamá sentada en el sofá, y junto a ella había un hombre que no creía haber visto antes, pero que me era familiar. Definitivamente ver a dos personas con esa descripción en un solo día no era normal. En otra circunstancia me habría fijado mejor en el hombre para tratar de ubicarlo en algún lugar de mis recuerdos. Pero mi mamá abarcó toda mi atención. Estaba llorando. Y mucho.


-Qué paso?- pregunté con un hilo de voz. No pude evitar notar que el hombre tomó la mano de mi mamá para reconfortarla.


-Liza él…- empezó mi mamá con una voz parecida a la que salía de mi boca cuando lloraba así. No terminó la frase. Sólo murmuró un perdón que apenas logré entender. El hombre le acarició el hombro para tranquilizarla y como un gesto de que él tomaría las riendas del asunto en ese momento. Se levantó, y caminó hacia mí con paso decidido. Vestía colores claros y la verdad era bastante apuesto para tener los cuarenta y muchos que aparentaba.


-Soy Frank Gray, Liza.- dijo, sin tenderme la mano para presentarse, y usando una voz grave que daba la impresión de haber salido de algún comercial. El hecho de que compartiera mi apellido no me pasó desapercibido, y aún así no hubo manera de que viera venir lo que siguió. El hombre se enderezó, viéndose más alto y con cierto aire majestuoso e imponente. Suspiró. –Y soy tu padre-




Listo :D hahaha qué cursi... hahaha bueno... mmm ps realment no hay mucho que decir otra vez :D así que sólo sigan leyendo y comenten como si su vida dependiera de ello okei?? Los kiero!!!

1 comentarios:

Karen dijo...

sinceramente me dejas asi --> *O*
XD
maaaaas maaaas!

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