Lee desde la primera entrada aunque te de flojera xD ...Digo... es una sugerencia (:


jueves, 27 de mayo de 2010

Capítulo 7

Encuentro cercano del tercer tipo


A pesar de que pensé que sería lo contrario, encontré que los siguientes días pasaron bastante rápido. Ya había tres velas iguales sobre mi tocador, y además de que eran una linda decoración, eran mi único rastro de noción del tiempo. Por el número de días que habían pasado entre vela y vela sabía que habían pasado tres semanas desde que Lex había dejado en mi cuarto la primera junto con la nota que la acompañaba.


Me levanté del lugar de mi cama donde me sentaba bastante seguido a escuchar música y ver al infinito, y sin quitarme los audífonos, caminé hasta mi tocador para desmaquillarme lo mejor que pudiera sin interrumpir mi estado semi-vegetal al que ya estaba acostumbrada. Me senté frente al espejo y dejé sobre el tocador los dos boletos de cine que traía en la mano y me les quedé viendo fijamente.


La realidad era que estaba pensando en la posibilidad de meterlos en mi caja. Pensarán que exagero bastante y que simplemente debí levantarme y aventarlos a la caja, pero para mí no era tan fácil. Cuando una persona lograba tener un lugarcito en esa caja, así fuera con la cosa más insignificante, era porque de verdad había tenido un papel importante en mi vida y merecía estar ahí para que lo recordara siempre. Poner esos boletos ahí era más difícil de lo que parecía… poner a Derek como una parte importante de mi vida era mucho más difícil de lo que parecía.


No se preocupen, no se han perdido de mucho en las tres semanas anteriores. Simplemente salí con mis amigos más que de costumbre, especialmente con Derek, en vista de que mi mejor amiga no había perdido a su novio. Tengo que admitir que me la pasaba bastante bien y que descubrí que sólo me ponía realmente “mal” cuando estaba sola, así que creía que la solución a mis problemas emocionales (por lo menos a sus síntomas) era buscar a la gente y tratar de mantener los recuerdos al mínimo (sí Eli, sigue engañándote), y aunque había descubierto que eso último no era tan fácil, si había gente conmigo no me dejaban ver al infinito y perderme en mi memoria por mucho tiempo sin que me extrañaran en el mundo mortal.


Derek se había convertido en uno de mis mejores amigos y a un 90% de los lugares a los que yo iba, también iba él. Era una de las pocas personas que lograba mantener mis recuerdos de Lex al mínimo, porque ni tenía novia ni la había tenido en mucho tiempo así que no podía sacar ese tipo de temas, tenía la habilidad de fabricar sus propias tonterías en el momento así que no me tenía que recordar a personas o hechos que me recordaran a Lex para poder hablar de algo, y si me comenzaba a perder en el infinito se daba cuenta y me hacía regresar antes de que fuera demasiado tard;, sin mencionar que había superado la creencia no tan falsa de que tenía algo.


Ahora se preguntarán el doble por qué era tan difícil simplemente levantarme y poner los boletos en la caja o lo que es más, haberlo hecho desde que llegué a mi casa del cine con él y Abby y Matt (léase sólo con él porque los otros dos se perdían cuando estaban juntos). Es difícil de explicar y tal vez no lo entiendan muy bien pero haré mi mejor esfuerzo.


La verdad es que no sabía si Derek en verdad formaba una parte importante de mi vida, después de todo pasaba tiempo con él porque así no extrañaba la vida que llevaba antes, y más explícitamente, no extrañaba a Lex. No estaba segura de si estaba bien que lo considerara importante solo porque absorbía mi atención. Sentía que lo estaba usando más como consuelo y para escapar de mi realidad en vez de tenerlo como mi mejor amigo porque yo lo quisiera, y simplemente no podía evitar pensar que si Lex no se hubiera ido, Derek sería siendo una persona cualquiera.


Por el otro lado (porque todo sería sencillo si no hubiera otro lado), Derek no se hubiera convertido en mi mejor amigo si no tuviera algo que lo hiciera especial. Después de todo no puede ser la única persona en todo el planeta que no me recuerde a Lex, y en verdad disfruto pasar tiempo con él; es de esas personas que no te aburren ni te tratan de entretener al grado de hacerse insoportables, que no le importa hacer el ridículo contigo y que puede cambiar de compañero de tonterías a hombro para llorar en pocos segundos si es necesario. En pocas palabras era mi mejor amigo modelo, tal vez no para los otros pero sí para mi, tomando en cuenta que mi mejor amiga de toda la vida está completamente loca y requiere más atención y cuidados que un niño de 2 años. Ahora que lo veo así, empiezo a creer que tengo una atracción fatal a las personas extrañas que muy seguramente me llevará a algo no muy bueno. No importa.


Por muy anormal que suene, en este dilema había un tercer lado, y muy a mi pesar creo que fue el que decidió la respuesta. Antes de irse, Lex dijo que podía cambiar las cosas. ¿Y qué si las cambió para que las cosas pasaran así? O si simplemente hubiera querido que las cosas pasaran así?


Me levanté del banco del tocador, tomé los boletos, abrí el closet, y después de un clavado a sus profundidades, saqué la caja y los metí sin darme tiempo para volver a dudar. Regresé la caja a su lugar y cerré el closet lentamente con otro de mis ya conocidos suspiros.


Me dispuse a regresar al tocador para desmaquillarme de una vez por todas y me detuve a medio camino al ver que, una vez más, sobre mi tocador había aparecido una vela igual a las otras tres. Tuve un flash back de la primera que había aparecido así y de la nota que me recordaba que no había sido un sueño y me pedía olvidar.


-Sabes? Haces que hacerte caso resulte difícil- dije en voz alta sin pretender que Lex, donde fuera que estuviera, me escuchara.


Puse la vela junto a las otras tres y me senté frente al espejo una vez más, dispuesta a que esta vez no dejaría que nada me distrajera.


Ahora que lo recuerdo, no me he dignado a decirles como soy, tal vez se están imaginando a una plasta verde que tiene problemas emocionales y yo estoy muy ocupada contándoselos, así que aprovecharé la ocasión de estar frente al espejo para darles una idea.


Nunca he podido decir con exactitud la forma de mi cara, aún así les puedo decir que es algo entre un óvalo y un diamante y que mis rasgos son redondeados y ligeritos. Mis ojos son almendrados y de un tono entre café y verde. No soy de ese tipo de persona que se los atasca de delineador hasta parecer mapache, así que siempre mantienen su forma y su color originales. Están un poco separados uno del otro, pero no lo suficiente para que deseara que fueran diferentes y lo único que les cambiaría sería ese par de ojeras que no logro desaparecer.


Mi nariz es promedio. Algunos dicen que está respingada y otros que está normal. Yo simplemente digo que es una nariz cualquiera y que dejen de tratar de descifrar los secretos detrás de eso, porque, para empezar, dudo que los haya.


Mi boca es pequeña y delgada, pero no lo suficiente para parecer que no la tengo. Aún así no me gusta atascarme de labial y solo me pongo un poquito de brillo que desaparece poco después de que me lo ponga y que, por lo tanto, no me tengo que quitar en las noches.


Si no me gusta atascarme la cara de maquillaje más de lo necesario para no verme como desperté, se preguntarán por qué hablo de desmaquillarme como la tarea más ardua del planeta. La respuesta es simple; así soy, acostúmbrense o dejen de leer.


Bien, basta de relatos detallados de cómo me preparo para dormir. Pueden vivir con saber que terminé el ritual nocturno y me desperté al día siguiente sin que nada interesante pasara.


Era sábado y había quedado de ver en la tarde a Derek, Abby, Matt, y a otros amigos de los que aún no saben mucho para ver películas y comer palomitas en la casa de uno de ellos. Al menos yo iba a eso, y aún así por la descripción de las circunstancias y la ausencia de adultos responsables que al parecer para la mayoría era un factor importante, estaca casi segura de que en algún lado del plan figuraban el exceso de videojuegos y el alcohol.


Me di el lujo de pasar la mañana en pijama, estorbando en lo que fuera que estuvieran haciendo mis papás siempre y cuando fuera productivo, y decidí que una vez más haría lo que tuviera de tarea (que no quería recordar) a última hora del domingo. Qué mejor que estresarse y desvelarse en domingo después de un fin de semana de ocio total.


Después de las 2 comencé, muy a mi pesar, a arreglarme para salir, y poco más de una hora después estaba lista y comiendo para matar el tiempo en lo que era hora de irme. A las cuatro salí a sacar mi coche y diez minutos después estaba afuera de la casa de Aiden. Cabe mencionar que las últimas tres semanas mi noción del tiempo, más aún cuando estoy sola, se ha hecho mucho más exacta, así que ya no dependo tanto de los relojes para saber a dónde se fue mi día.


La casa de Aiden no era muy grande, pero lo simple de la decoración y el amueblado la hacía ver mucho más espaciosa. Al entrar lo primero que se veía era la sala de estar y una televisión bastante grande que era lo más llamativo de toda la habitación. En el sillón más grande estaban Abby y Matt abrazados, hablándose al oído cosas que seguramente no quería escuchar, y sentados en el piso estaban Derek y Aiden, un chico rubio, de ojos y piel claros tirándole a albino y de complexión en exceso delgada, devorando un bowl con palomitas.


Al fondo, junto a un ventanal que daba a un pequeño patio, estaba el comedor, y en él estaban Kate, Evan y Sandra platicando y riéndose. Frente a cada uno de ellos había un vaso de jugo (“jugo”) y en el centro de la mesa una botella de vidrio medio vacía y un plato con cacahuates.


Jack, un chico de piel oscura y el doble de ancho que yo, se había levantado a abrirme la puerta, así que fue el primero al que saludé. Jack regresó a su lugar junto a Aiden; yo entré y lo primero que hice fue saludar al grupo del piso, apenas logrando que despegaran la vista de la televisión. Me acerqué a los tres de la mesa y también los saludé, comprobando que lo que estaba en los vasos no olía precisamente jugo. En cuanto terminamos de hacer el ritual de saludo regresaron a su tema de conversación y yo me alejé para romper el momento entre Abby y Matt con el pretexto de saludarlos, pero pensando en molestar un poquito a mi mejor amiga.


Después de dejar mi bolso y mi suéter en un brazo del sillón, decidí que el lugar más agradable para pasar la tarde sería con los tres chicos que estaban perdidos en alguna película de suspenso y su bowl de palomitas, así que me senté en el piso junto a Derek


-¿Qué es?- pregunté en voz baja y agarrando un puñado del bowl de palomitas que Derek me había acercado sin dejar de ver la televisión por más que un instante para asegurarse que no me golpeara al estirar el brazo.


-No sé, pero está muy buena- murmuró Derek.


Los otros dos nos callaron con un shhh, Derek asintió y regresó a la película. Yo puse los ojos en blanco y me dediqué a comer palomitas en vista de que no dejarían que Derek me contara la media hora anterior de la película.


El punto es que jamás le entendí a la trama y me quedé dormida encima del brazo de Derek como por una hora, hasta que las risas de Aiden y Jack me despertaron.


-Ya, Derek, dale un beso- murmuró Aiden, evidentemente empujando a Derek, porque sentí el movimiento.


-Cállate, Aiden- murmuró Derek, volteando para comprobar que siguiera dormida.


-Sabes que te mueres por hacerlo- dijo Jack con una risa.


-Estoy escuchando- mugí (sí, mugí. Es el verbo que más se acerca a cómo sonó mi voz). Derek dio un brinquito y Jack y Aiden comenzaron a reírse.


Me levanté del lado de Derek y aproveché el movimiento para golpear la cabeza de Aiden sin mucha fuerza.


-No Liz, sabes que te queremos- dijo Jack riéndose.


Puse los ojos en blanco y terminé de levantarme.


-Voy a asaltar tu cocina Aiden- dije ya a medio camino.


-No hay nada, pero está bien- respondió él.


Entré a la cocina y encontré una botella de refresco casi vacía y casi sin gas y la otra mitad de cacahuates que no estaba en el plato del comedor, y tomando en cuenta la filosofía de que eso era mejor a nada, comencé a buscar un vaso para el refresco.


-Era broma Dek, ya cálmate.- dijo Aiden. A pesar de que había hablado bajito, lo había escuchado hasta la cocina.


-Pero no puedes negar que últimamente han estado muy juntitos- dijo Jack


-Jack, otro comentario y regresas a tu casa en pedacitos- casi escupo mi primer sorbo de refresco con la amenaza. Derek no estaba escuálido pero comparado con Jack era un vil espárrago.


-Yo tengo que ver eso- dijo Jack.


-Yo también-. Pensé.


-Además ella es la que me ha estado buscando más últimamente- dijo Derek. -No soy yo.


-Ya, no importa. No te esponjes- dijo Aiden. -En un tiempo recordarás cómo predijimos tu futuro-


Puse los ojos en blanco (otra vez), dejé a un lado el vaso de refresco ya vacío, y me dispuse a atacar los cacahuates, así que tomé un puño y salí de la cocina comiéndolos.


Derek tenía un cojín en la mano y estaba amenazando con él a Aiden que estaba riéndose hecho bolita contra el sillón. Desvió la mirada hacia mí y, como el sillón estaba entre nosotros, ninguno de los dos pudo evitar ver a Abby y Matt tragarse mutuamente.


Derek no pudo contener una cara de repulsión, y al notar que no había bajado el cojín, yo le hice señas de que se lo lanzara al par de tórtolos. No pasó ni un segundo antes de que Abby estuviera gritando “Auuu” y persiguiendo a Derek con el mismo cojín, y hasta los que estaban en la mesa en su segundo vaso de “jugo” se rieran de ellos.


Abby lanzó el cojín y le pegó a Derek en la espalda justo cuando iba pasando frente a mí. Yo lo tomé y regresé a la sala, mientras con la mano que tenía libre me llevaba los cacahuates a la boca.


-Te salvé de un caníbal potencial, Matt, no te puedes quejar.- Dijo Derek antes de sentarse.


-De ésta podía cuidarme solo, pero gracias aún así.- dijo Matt riéndose, y abriendo los brazos como niño pequeño que quiere que lo carguen para que Abby se sentara con él de nuevo. Sobra decir que mi mejor amiga no se resistió a la invitación.


-No. En serio te iba a comer, Matt, le vi las intenciones. Nos debes la vida.- dije yo sentándome sobre el respaldo del sillón y dejándome caer entre ellos. Abby me empujó sin realmente querer tirarme y riéndose.


-Calla, Bess. El día que tengas novio te voy a molestar mucho y no hay nada que puedas hacer al respecto.


Oh no, oh no. Ahí viene… ahí viene… En realidad no me molestaría. Se alegraría de que al fin tuviera a alguien. Lo sabía de buena fuente… Lex (suspiro mental).


Le saqué la lengua a Abby y me quité del sillón para que pudiera seguir en sus asuntos. Regresé a mi lugar junto a Derek; al lugar que me parecía más seguro para recluir a mis recuerdos, y me volví a recargar en él, ésta vez segura de que no me dormiría.


-Todavía tienes cacahuates?- me preguntó en voz baja. Yo abrí la mano en la que tenía lo que quedaba del puño y Derek tomó unos cuantos. La mayoría se los lanzó a Aiden, que estaba junto a él preparándose para jugar videojuegos con Jack, y los que le quedaron en la mano se los comió en silencio.


Pasó una media hora (una según mi celular) en la que Jack y Aiden jugaron Halo hasta no sentir los dedos, mientras Derek y yo nos burlábamos de cómo se emocionaban, de cualquier tontería que hacían, o de cuando los mataban y se gritaban mutuamente y no precisamente en un lenguaje diplomático; y cuando finalmente se aburrieron y se dirigieron hacia el comedor, Derek anunció que se tenía que ir antes de que se hiciera más tarde.


-Te llevo a tu casa si quieres- ofrecí. Sé que por lo general son los chicos los que dicen eso, pero mi Beatle estaba estacionado afuera y Derek no tendría su Chevy hasta que lograra pasar Matemáticas. Además no me entusiasmaba mucho la idea del comedor con la botella a medio vaciar.


-Gracias Bess, no voy a mi casa y te desvío mucho.- dijo mientras se acercaba a mí para despedirse con el familiar beso en la mejilla y la revoltura de cabello que ya me había dejado de molestar.


Se despidió del resto de las chicas con besos en la mejilla, que más bien iban hacia el aire, y de sus amigos con la típica combinación entre apretón de manos y saludo estilo “Juego de Gemelas”. Miró a Abby y a Matt como decidiendo si debía o no interrumpir (yo no sabía de ellos desde el almohadazo a Abby, y la verdad no quería saber), y evidentemente decidió que lo mejor sería evitar la despedida, así que se plantó frente a la puerta esperando a que Aiden la abriera, y salió en cuanto pudo, haciendo con la mano un gesto de despedida que no iba dirigido a nadie en específico.


Los que habían estado perdidos en Halo y yo, nos sentamos en el comedor, y yo ocupé el lugar vacío a la derecha de Kate, una chica bajita, de cabello realmente chino y castaño que se veía naranja en el sol. De no existir Abby, Kate bien podría ser mi mejor amiga; exceptuando el hecho de que verla totalmente sobria en un lugar con más de 5 personas era casi un milagro, y que yo era todo lo contrario a eso, nos llevábamos muy bien y era una linda persona.


Por como están las cosas hasta ahora, pensarán que la visita a la casa de Aiden no tuvo ningún sentido, y yo contestaré que tienen razón; mis amigos y yo nos regimos por el principio de que es mejor aburrirse acompañado que solo, así que admito que el único punto de haber estado ahí ese día era no estar sola.


-Entonces?- dijo Kate volteándome a ver y echándose el cabello exageradamente chino hacia atrás usando una mano. –Para cuándo?- recargó la cara sobre una mano, de modo que yo podía ver su sonrisa burlona y una de sus cejas medio levantada.


La miré con un gesto que fue algo entre “estás loca” y “de qué demonios me hablas”, mientras en mi mente comencé a tratar de adivinar qué rayos quería saber.


-Tu novio- dijo, ésta vez expandiendo lo burlón de su sonrisa a su mirada y su tono de voz.


-Lex?- Sin comentarios. Tengo que confesar que no sé en qué momento me pasó por la mente o por qué dije su nombre, o qué implosionó dentro de mi cabeza para haber echado a la basura con sólo tres letras lo que había logrado en tres semanas. Supongo que la parte de mí que tenía plena consciencia del pasado se cansó de la represión y decidió vengarse de mí en ese lugar y en ese preciso momento. La verdad no sé, pero podía sentir una especie de calor en el cuello y en la cara, a mi estómago retorcerse dolorosamente y mis ojos abiertos hasta más no poder esperando la reacción de Kate al nombre. Además, juro que me vi de regreso en el hospital con una camisa de fuerza y repitiendo en voz baja que no era esquizofrénica.


-Lex?- preguntó Kate. Yo negué rápidamente con la cabeza. –No, Liz, yo hablaba de Derek- dijo riéndose. Antes de eso jamás creí que algún día lo pensaría, y a pesar de que Kate no estaba tan mal, esperaba que el que haya inventado el vodka esté en el cielo.


-Derek? Por qué Derek?- Pregunté, aún nerviosa por el desliz que aparentemente sólo yo había notado.


-No sé- dijo con una sonrisa que me dio a entender que sí sabía pero que no me pensaba decir. –Sólo parece que por ahí hay algo.


-No hay nada, Kate, sólo me cae bien- Kate me miró fijamente como tratando de encontrar en mis ojos una verdad que no existía, y yo la miré de vuelta tirándola de a loca por ver cosas que no eran. Por cierto, si a ustedes también les pasó por la cabeza que hay algo, no duden de mi, saben la razón de que estuviera con Derek en ese momento.


Kate se encogió de hombros –No importa. Pero quiero un cuñado pronto porque a este paso te vas a amargar.- dijo.


De algún lugar de la nada salió una carcajada que reconocí como propiedad de Abby –Ya es caso perdido, no la presiones- dijo. Yo traté de seguir con la política de ignorar que existía así que me limité a sonreír y negar con la cabeza.


Pasó una media hora de platicar de la vida con todos los que estábamos en la mesa después de que Kate dejó el tema, y afortunadamente nadie volvió a mencionar mucho a Derek. Jugamos poker apostando granitos de maíz, nos aburrimos como a los cinco minutos, medio vimos otra película (de Disney esta vez), Aiden, Jack y Evan jugaron Guitar Hero y nos obligaron a jugar a los demás (Incluso a Abby y a Matt), y en fin, matamos el tiempo varias horas, durante las cuales no logré sacar a Lex de mi cabeza gracias a mi falta de control de lo que digo, y puse la mejor cara de “me la estoy pasando bien” que pude. Sobra decir que varios me preguntaron qué tenía y yo contesté que nada, y el hecho de que Kate “tosía” algo que sonaba a “Derek” cada que me preguntaba alguien, no ayudaba a mi salud mental. La verdad no me interesaba lo que pareciera o lo que no, yo necesitaba compañía si no quería volverme esquizofrénica de verdad.


Ya estaba oscuro para cuando estábamos todos acostados en el piso incluidos Matt y Abby, que ya habían regresado de su planeta feliz, viendo jugar a Aiden, que presumía que podía sobrevivir a la canción más difícil del Guitar Hero. De pronto mi celular comenzó a vibrar en algún lugar debajo del bulto de personas del piso y todos se pusieron a tratar de encontrarlo como si fueran ellos los que iban a perder la llamada. El celular apareció en algún lugar debajo de la espalda de Jack y la que llamaba era mi mamá.


-Liza, tu papá y yo vamos a salir a cenar en un rato. Traes tus llaves? – dijo mi mamá por el teléfono.


-No.- contesté a secas.


-Entonces tienes quince minutos para llegar si no te quieres quedar afuera- obviamente no me iba a dejar afuera, pero me iba a dejar abandonada hasta las 12 de la noche en la casa de alguien y sin más que mi celular y la ropa que llevaba así que no me quedaba de otra más que llegar a mi casa.


-Llego en un rato entonces. A dónde van a ir?-


-Con Margaret. Hoy es el cumpleaños de su esposo- Margaret es una amiga de mi mamá de la universidad. En ese caso me tendría que quedar abandonada hasta las 2 de la madrugada aproximadamente, así que la opción quedó aún más descartada.


-Ok. Me esperan!- dije. Mi mamá sólo se rió de que había sonado a amenaza y colgó el teléfono.


Cerré mi celular y me lo guardé en un bolsillo de los jeans mientras me levantaba del piso y anunciaba que me tenía que ir. Me despedí de todos, me metí en mi coche, conecté mi ipod al estéreo y salí hacia mi casa.


Había algo de tráfico por un choque, y llegué a mi casa como buen jugador de base ball en juego emocionante; realmente pude ver al umpire gritar “safe!” cuando abrí la puerta y vi a mis papás adentro, aún preparándose para salir (para los que no fueron obligados a ver base ball de chiquitos, safe quiere decir que llegué justo a tiempo).


-A ver a qué hora- dijo mi papá con su voz que bien podría pasar como la de un locutor de radio. Él estaba vestido semi-formal en colores claros, y en cuanto entré a la casa se levantó del sofá para plantarse cerca de la puerta hasta que mi mamá estuviera lista.


Mi mamá bajó las escaleras terminando de ponerse un arete. Traía puesto un vestido café con estampado y de manga corta, que se elevaba un poquito cuando se movía y que me gustaba muchísimo en ella; estaba dispuesta a que cuando tuviera su edad iba a comprar uno igual si es que cumplía su promesa de hacer que la enterraran con él para no heredármelo. Llevaba el cabello corto arreglado un poco más de lo normal y recogido de un lado con un prendedor dorado, de modo que en general no se veía demasiado arreglada pero se veía bien. No se dejen llevar por mis descripciones, mi mamá no es la súper modelo de alguna línea de ropa ni nada que se le parezca, es solo una mamá con todos los años que eso implica y que sabe verse bien cuando quiere. Mencioné que quiero a mi mamá? (todos… aaawww).


Mi mamá se limitó a decirme que había comida y helado de vainilla en el refrigerador y que me durmiera temprano, y salieron a toda prisa de la casa. Obviamente no ignoré la parte del helado, así que tomé una taza y una cuchara, y me serví helado hasta que estuvo a punto de desbordarse, lo atasqué de jarabe de chocolate y decidí que subiría a mi cuarto a averiguar qué podía hacer. Mi celular vibró dentro del bolsillo de mi pantalón y lo saqué con la mano que no estaba agarrando el helado. Se trataba de un mensaje de Derek, que en castellano, decía más o menos así:



Hola Bess! Perdón por irme así, cosas de mi mamá. Hacemos algo mañana? No hay nada interesante en mi agenda de domingo.





Le sonreí al celular. Derek realmente era una de esas personas demasiado oportunas, en ese momento ni yo misma tenía idea de cuánto. Le contesté usando sólo mi mano izquierda, porque la otra estaba deteniendo mi taza de helado y no me pensaba arriesgar a tirarla en la hazaña de cambiar las cosas de mano. Mi mensaje era algo así:






No importa, no te perdiste de mucho. Me gusta la idea, dónde nos vemos y qué vamos a hacer?






Me metí el celular en el bolsillo y comencé a caminar hacia mi habitación. Apagué todas las luces desde el interruptor del pie de la escalera y me quedé en la sala sólo iluminada por la luz de la luna que entraba por las ventanas y los cristales de la puerta que proyectaban sus monótonos cuadros sobre la duela. Empecé a subir las escaleras concentrándome en no caerme ni derramar mi helado, y noté de reojo que no estaba sola.


Me detuve a la mitad de las escaleras consciente de que la silueta seguía en el fondo de la sala, y sin voltear la cabeza para verla de frente, noté que era la silueta de un hombre vestido con traje por la forma en exceso recta de sus hombros. En un inicio pensé que era mi papá que por alguna razón estaba parado en la oscuridad de mi sala, pero la luz de los faros de un coche que pasó por la calle entró por la ventana un instante, y pude ver el rojo vivo de la corbata en su pecho, el cabello negro y la sonrisa sutil en el rostro de la silueta. Sentí mariposas en el estómago, que a la vez que se sentían bien, de algún modo dolían, y de nuevo esa especie de calor en la cara y en el cuello que ya me había atacado una vez hacía no mucho tiempo. De una vez por todas volteé la cabeza para ver a Lex de frente, sólo para descubrir que la silueta se había ido y que una vez más estaba parada a oscuras en algún lugar de mi sala por culpa de Lex.


Suspiré y terminé de subir las escaleras para ir directo y sin escalas hasta mi escritorio, encender mi laptop y ponerme a ver videos tontos y/o escuchar música hasta que me diera sueño, evidentemente pensando que lo lograría después del incidente de la sala.


Como era de esperarse no pasé del segundo video de tonterías sin estar al borde del colapso entre convencerme de que soy esquizofrénica y regresar a la sala a buscar a Lex detrás de los cuadros y debajo de los sillones. Efectivamente colapsé; pero no fue como en ninguna de mis dos opciones, de modo que terminé sacando un post-it del cajón del escritorio y la primera pluma que pintara, y decidí que aplicaría la técnica de comunicación de Lex.


¿Qué podía escribir? Quería decirle que no estaba cortándome las venas y que gracias a mi vida social, seguía en mi juicio (según yo), pero el simple hecho de poder escribir era prueba de que no estaba en alguna institución mental. Necesitaba ser algo que no me hiciera sentir ridícula en caso de que no lo leyera ni me avergonzara en caso de que sí, pero que fuera lo suficientemente completo para dar un mensaje coherente. Quería decirle que sabía que las velas eran de él porque nadie más podría entender algo así, y también que estaba segura de haberlo visto en mi sala, incluso quería decirle de qué se iba a morir por pedirme que lo olvidara pero insistir en hacerme recordarlo. Quería exigir respuestas completas, quería exigir que regresara o que dejara de estar cerca (la primera me gustaba más), y quería cientos de cosas que no me iban a caber en el papel que había tomado, y que no tenía la fuerza de voluntad para escribir.


Después de más o menos veinte minutos de tener la pluma en la mano sin escribir, logré escribir una frase, si es que se le podía llamar así. El post-it decía así:






No sé dónde estás pero te siento cerca... Yo te amo igual que siempre y sé que tu también... Por favor regresa.






No estaba segura de que lo que estaba haciendo estuviera bien, pero dejé la nota sobre el tocador sin pensarlo lo suficiente como para arrepentirme, me terminé mi helado, me puse mi pijama, y me acosté a dormir.




=O ya checaron la parte de abajo del título del Blawg?! Dice lo mismo q la notaaa!! hahaha... daaw... Se pueden dar una idea de qué tanto más que ustedes sé tomando en cuenta que antes d la remodelación yo ya sabía qe esto pasaría xD

Haha lo prometido es deuda y ahí están los dos capítulos seguidos de regalo de mi cumple xD hahaha. El capitulín que viene es el que causó el bloqueo mental que acabó en Soñadora así que espérenlo (: hahaha no le van a entender al 100 pro poco a poco las cosas recobrarán sentido... maso... xD

Miii... mi cabello está corto U.U... hahaha sigan leyendo y comenteen!!! aki está (de nuevo) el link a la razon de ser de la petición... Update... Salven al blaaawwwg!!!

Los kieeerooooo!!!!

3 comentarios:

Bernard dijo...

Kompañera bolivia!!!!! FElicidADes!!!! jaja ia 16 :S jaja eso es raro, ultimamente mucha gente ke konozko esta cumpliendo 16 :P mi BF la semana pasada kumplio 16 i se puso bien deprimida e isterika jaja pero despues lo logró controlar i aora está bn jaja porke ella siempre se pone loka kndo cumple años. Tu no te pongas loka porke = i tiembla alla x tus tierras :P jaja no ia felicidades i sigue escribiendo bolivia :P

Karen dijo...

hahahaha empiezo a sospechar qe pau esta relacionada la palabra blawg XD y no puedo creer qe tu cabello este corto :O ya te vere! :P qiza releyendo el capitulo le encuentre mas sentido x3

Montse dijo...

Hahahaha no recuerdo de donde salio lo de Blawg pro crew k pau no tuvo nda k ver xD
Y no esta corto xD solo... raroo xD

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