Lee desde la primera entrada aunque te de flojera xD ...Digo... es una sugerencia (:


miércoles, 12 de mayo de 2010

Capítulo 5

Oh cielos... crew k voy exageradament rapido xD
Oh sí!! ... Casi adiós exámenes finales hola ocio total... Al parecer acabé el capítulo q escribia más rapido de lo planeado y también el que le sigue (: así que aquí está el que ls toca leer Ü hahaha lee y ojala te guste... mucho drama x ahi... xD


Esquizofrénica, sola, muda y en bata de hospital

 

Las horas siguientes a mi caída pasaron bastante rápido, y sin tomar en cuenta el dolor persistente en mi cabeza, el collarín que de vez en cuando no me dejaba moverme a gusto y el hecho de que tenía una aguja en el brazo, me sentí bastante bien (no es sarcasmo, en verdad si te caes de un primer piso esperas sentirte peor que eso). Aún así pasé la mayor parte del tiempo profundamente dormida y solo registraba pequeños fragmentos de conversaciones de vez en cuando:


-Todo indica que va a estar bien señora, solo la vamos a tener en observación unos días para asegurarnos de que el golpe no causó ningún daño permanente. Tuvo mucha suerte.- La voz de ese fragmento no la conocía, era de un hombre adulto y sonaba seria y segura de lo que decía; estaba segura de que era un doctor.


-Juraba de que Lex existía y le dije que buscara su nombre o algo en el archivo de la escuela para comprobar si era cierto. Se me hizo demasiada lógica la historia como para que lo hubiera inventado de la nada.- Esa era la voz de Abby, podía decir que estaba llorando por cómo hablaba y pensé que la envidiaba por poder controlar sus sollozos al hablar. -Va a estar bien?- en esa última frase volví a desconectarme del mundo y me dormí, después de todo ya había escuchado la respuesta.


-Esquizofrenia? No puede ser esquizofrenia, ese tipo de cosa no sale de la noche a la mañana- esa era la voz de mi papá, tenía al menos dos días que no la escuchaba y aunque estuviera molesto me daban ganas de abrir los ojos y saludarlo, sin embargo no encontré la voluntad necesaria para despertar.


-Me temo que no podemos descartarlo señor, hasta que despierte y ella nos pueda contar lo que recuerda- el doctor de nuevo.


-Entonces tampoco podemos decir que mi hija es esquizofrénica hasta que despierte y diga que no era una broma- bramó mi papá cada vez más molesto. Me alegraba que mi carácter no fuera parecido al de él.


-Robert ya déjalo- murmuró mi mamá desde algún lugar cerca de mi cabeza.


-En cuanto despierte la vamos a tener en observación, pueden dejarla sola si necesitan salir, vamos a estar vigilándola.


-Gracias- murmuró mi mamá. Escuché la puerta de mi cuarto de hospital y a mis papás hablando en voz baja, demasiado como para entender lo que decían, así que volví a perderme.






Un tiempo después, me aburrí de estar dormida y decidí abrir los ojos para ver el lugar en el que estaba. Era una habitación de un color azul pastel con un pasillo angosto a uno de los lados, a la izquierda de la cabecera de mi cama había un sofá reclinable y junto a éste había una ventana. El mobiliario que tenía a la vista era escaso y constaba solamente de una televisión pegada al techo, un buró, la cama, el sofá y un reloj de pared blanco.


La aguja que tenía en el brazo ya no estaba ahí, (aunque no recordaba que me la hubieran quitado) así que me levanté de la cama, sintiéndome vampiro al levantarme sin poder doblar el cuello, y corrí la cortina de la ventana para descubrir que ya era de noche. Miré el reloj de pared para hacerme una aproximación de cuánto había dormido y descubrí que era casi media noche, por lo que había estado semi inconsciente casi 10 horas. Me quedé unos momentos viendo hacia la calle que había debajo hasta que me aburrí de ver pasar coches, y me volví a recostar en mi poco cómoda cama de hospital.


Después de acomodarme en una posición entre acostada y sentada, me moví un poco para tomar del buró el control de la tele, y justo antes de que lograra presionar el botón de encendido, noté que había alguien parado donde empezaba el pasillo.


Al principio cuando noté quién era, sentí cómo el dolor de mi cabeza incrementó un instante y regresaron a mi mente palabras clave de conversaciones que había escuchado durante mi sueño; por mencionar algunas estaban: esquizofrenia, broma, invento y en general no muchas que afirmaran que lo que estaba viendo era cierto.


Después del instante de dolor que incluso me nubló la vista (no sé si el hecho de que me sobresalté y levanté la cabeza de la almohada muy rápido haya tenido relación), desapareció completamente de mi mente el día ajetreado que había tenido y regresé a un flash back rápido de todo lo que creí perdido por unas horas.


Si están poniendo atención a mi historia, para este momento ya deberían saber quién tendría que estar parado en el pasillo de mi cuarto de hospital para causar en mí esa reacción, además de las mariposas en el estómago a las que ya estaba acostumbrada.


Lex estaba usando el mismo traje negro con el que lo había visto parado junto al hombre que aún no sabía qué rayos hacía en todos los momentos importantes de los dos últimos días. Estaba recargado contra la pared viéndome como si me estuviera contemplando y convenientemente para mi salud física y mental se veía enamorado y feliz.


En vez de tener algún pensamiento romántico o algo por el estilo, lo primero que me vino a la mente en ese momento fue que estaba en una bata de hospital, con el cabello hecho un desastre por dormir tanto tiempo y el maquillaje seguramente corrido a más no poder; busqué alrededor del cuarto la ropa que traía antes de que me metieran ahí y la encontré en el sillón reclinable, demasiado lejos como para alcanzarla aún sin el collarín así que me resigné de mala gana a que tendría que quedarme acostada donde estaba durante el tiempo que Lex estuviera ahí.


Bien, estaba usando nada más que una bata de hospital y Lex estaba parado frente a mí en traje después de un día de creer que había sido algún invento de mi mente, así que decidí que tomaría el momento lo mejor posible a pesar de las circunstancias extrañas. Me quedé viéndolo fijamente y se formaron dos escenas en mi mente de lo que podía hacer en ese momento.


La opción uno era levantarme sin importar que la mitad de mi espalda estuviera totalmente descubierta, golpearlo esperando que le doliera solo un poquito y gritar “Porqué me haces esto! Creí que te había perdido” como si no estuviera feliz de que existiera y por último llorar o alguna otra cosa dramática.


La opción dos dependía un poco más de él e involucraba que se acercara a mí sin hablar y me diera un beso apasionado que le iba a regresar con entusiasmo de película romántica, se iba a separar de mí y me iba a decir que nunca más se iría de mi lado.


-Cómo estás?- dijo Lex desde donde estaba, rompiendo con mis dos posibles escenas dramáticas y evitando que me inventara más. Me encogí de hombros y sonreí un poco.


-Viste cómo me caí- dije, él asintió algo sorprendido de que lo hubiera dicho como afirmación -Estoy mejor de lo que esperaba.


Lex sonrió y se acercó a la cama. -Me dejas sentarme?- dijo. Asentí e hice a un lado mis piernas para hacerle espacio, se sentó con cuidado de no mover mucho la cama y me sonrió. -día agitado?- preguntó. Suspiré y asentí como pude. -eso supuse-.


-Dónde estabas? Te busqué literalmente en todos lados- dije, recordando cómo había volteado mi caja de notitas de cabeza y tratado de entrar en la dirección por la ventana, evidentemente sin mucho éxito.


- No importa, ya estoy aquí- dijo sonriendo. A pesar de que su semblante me hacía pensar que realmente no importaba, el hecho de que no había contestado mi pregunta, sumado con las cosas y memorias ajenas desaparecidas me hacían creer lo contrario.


-Entonces por qué no estabas?- pregunté para probar mejor suerte con esa pregunta.


-Razones de fuerza mayor- dijo, como si ya tuviera planeado qué decir en caso de que hiciera esa pregunta, lo miré un momento esperando que me diera más detalles y no pudo mantener la sonrisa de “todo está bien” por mucho tiempo.


-Eli, perdón, vine a hablar contigo. Empecemos de nuevo. Dónde estuve?- hizo una pausa como si estuviera buscando respuesta a su propia pregunta -No es útil que lo sepas, ni siquiera lo entenderías. No estuve porque así es como las cosas deben ser, por mucho que me duela decirlo- dijo, su voz cada vez más baja.


Tengo que admitir que en ese momento no tenía ni la menor idea de lo que me quería decir, si es que me había dicho eso con el propósito de que entendiera algo, así que solo lo miré con la cara de “no entiendo” más tierna que pude sacar, con el fin de que me dijera oraciones coherentes.


-Eli, yo no pertenezco aquí, tanto que no deberías recordarme, no entiendo porqué tú tenías que ser la única que no pudo olvidarme.


-Porque te prometí que nunca te iba a olvidar. Lex, lo que sea no puede ser tan grave como para decir que no perteneces aquí y que te olvide. Mejor dime qué te pasa, porque sé que desde ayer tienes algo, superémoslo y seamos ser felices. Te parece?- dije, fingiendo voz de la versión de Hades de Disney en la última pregunta (si ubican la escena, son oficialmente fans de Disney y/o Hércules)


Lex sonrió un poco menos animado que unos momentos antes, suspiro y negó con la cabeza antes de contestar.


-Lo haría si pudiera. No sé cómo decirte sin decirte!- dijo; se veía como en conflicto consigo mismo y me daban ganas de decirle que solo fuera al grano, pero dejé que las ideas tomaran forma en su cabeza y sólo lo miré fijamente.


-Te acuerdas de lo que pasó ayer?- dijo, después de solo unos momentos.


-En el bosque?- pregunté; él asintió -obviamente, de todo. Por qué?


-Después de que viste a alguien en los árboles te hice prometer que no me olvidarías, pero digamos que creía que no ibas a poder cumplir la promesa por más de una noche.


-Así que aceptas que había alguien en los árboles?- dije sonriendo, para quitarle un poco de seriedad a la conversación.


-No importa- dijo con esa sonrisa del niño y la travesura que, aunque solo duró un instante, logré memorizar. -El punto es que no sé cómo le hiciste pero no rompiste la promesa, a pesar de que era imposible de cumplir.


-Por qué imposible?, qué tan difícil es recordar a alguien que amas?- dije. Lex se rió como si hubiera dicho algo masivamente irónico, aunque cada palabra la había dicho en serio.


-Debería ser bastante difícil, al menos para ti.


-Y qué tiene de malo que haya cumplido mi promesa por más de una noche?- pregunté. -y que no piense romperla nunca, a pesar de que de algún modo extraño nadie más te recuerde.


Lex se quedó pensando su respuesta un momento, mordiéndose los dos labios mientras pensaba qué decir.


-Si soy egoísta, no tiene nada de malo, al contrario, no tienes idea de lo feliz que me hace que no rompas la promesa. Pero, no sé si sea lo mejor para ti.


-Como por qué razón saber que existes es malo?


-Eli, qué te dije cuando llegué?- Forcé a mi mala memoria a que recordara lo primero que hizo al llegar.


-Me preguntaste cómo estaba?- dije, haciendo que sonara como pregunta aunque estaba segura de que era lo primero que había hecho.


-Un poco después-


-Evadiste mis preguntas?- Lex contuvo una risa y asintió, pero hizo un ademán con la mano de que se refería a algo que había pasado después -No sé, Lex, dime


-Te dije que venía a hablar contigo- lo miré con un gesto que era un “y eso me dice que…” en idioma mejor amiga, él se levantó de la cama y se acercó a la ventana sin hablar -Vine a hablar contigo, no a quedarme, Eli.- murmuró como si se lo dijera a alguien en el edificio de enfrente.


-Mis papás se van a quedar conmigo hasta que me liberen, puedes hacer otras cosas si no puedes estar aquí-


-No me refería al hospital- Lex bajó la cabeza y la tristeza de la noche anterior regresó a él -Más bien hablaba de no quedarme en tu vida- Con esa frase sentí cómo algo estrangulaba a mi estómago.


Lo miré extrañada -Por qué?- pregunté con un hilo de voz, esta vez sin tratar de quitarle ni una pizca de seriedad al asunto.


-Porque así es como las cosas deben ser- dijo, esta vez mirándome y encogiéndose de hombros. -Hay varias cosas que evitan que me quede, aunque no se vea a simple vista somos más diferentes de lo que parece y no hay nada que tú o yo podamos hacer al respecto.- dijo, y me dio la impresión de que lo estaba diciendo más para convencerse a sí mismo que para mí, que no entendía una palabra de lo que me decía, pero sabía que después de un día creyendo que lo había perdido, no lo iba a dejar ir sin un argumento convincente.


-Debe de haber algo Lex, qué evita que te quedes?


-Es…- suspiró -complicado; quédate con que al cumplir 16 tenía que suplir a mi papá en asuntos… de trabajo- dijo, encontrando maneras de no decirme las cosas como eran.


-Tu papá…- dije. Hasta donde yo sabía, Rebecca se había encargado de que ni Lex ni Megan tuvieran relación alguna con su papá por motivos desconocidos y que no me atrevía a preguntar. Yo no sabía ni siquiera su nombre; vamos, no sabía de su existencia.


Lex asintió.- Es complicado, no trates de entenderlo-


-Pero tienes 17, por qué hasta ahora?- pregunté para tratar de encontrar cabos sueltos que pudiera usar a mi favor para que Lex no se fuera.


-Algo salió mal- hizo una pausa, reflexionando lo que había dicho -O algo salió demasiado bien como para que durara- dijo, acercándose a mí. -Eli, recuerdas cuándo decidí tener algo contigo? -continuó. Ese había sido trabajo de Abby y la verdad no sabía desde cuándo lo había decidido, así que sólo me mordí el labio inferior y esperé que entendiera que no sabía sin tener que decirlo -Fue poco antes de mi cumpleaños. Creí que no me necesitarían o que algo había pasado y podría quedarme contigo, pero me equivoqué y lo siento, y siento más que no me puedas olvidar como los demás, no sabemos por qué fue y no le hemos encontrado solución a lo que haya pasado contigo. Eli, si hubiera algo que pudiera hacer para que no me recordaras lo haría.-dijo, terminando con un volumen de voz más alto que el necesario, y aunque tenía a Lex en imagen de alguien fuerte emocionalmente, podría jurar que su voz se quebró al final de la frase. Se quedó un momento en silencio, de modo que lo único que se escuchaba en la habitación eran nuestras respiraciones.


-Quédate y no hagas nada- murmuré al borde de las lágrimas.


-No puedo- murmuró -Te juro que no puedo, aunque no quiera otra cosa en este universo.


Suspiré, buscando algo qué decir; alguna escusa a la que los dos pudiéramos aferrarnos para poder seguir como antes.


-No quiero perderte otra vez.- murmuré, sin nada mejor en la cabeza y refiriéndome al día que había tenido.


-Ni yo, Eli. Pero si no tuviera que ser así no estaría diciéndote esto.


Los dos nos quedamos en silencio, él tal vez pensando en algo qué decir y yo sin querer hablar porque estaba segura de que si decía algo en ese momento, iba a empezar a llorar como bebé y me iba a agarrar de la pierna de Lex hasta que tuviera que llevarme con él a donde fuera (no me importaba la bata de hospital). Tras unos momentos, Lex se acercó a mí y me acarició la mejilla.


-Eli, rompe tu promesa, por más cerca que esté de ti, yo no voy a poder estar contigo para cumplirla juntos - murmuró. A partir de ese momento no pude más, y sentí como si el nudo en mi garganta se hubiera abierto paso hacia arriba para empujar las lágrimas que empezaron a brotar de mis ojos. Negué con la cabeza lo poco que el collarín me dejaba, sin intenciones de hablar porque sabía que si lo hacía a empezaría a sollozar sin control.


Lex me conocía demasiado bien y me había visto llorando por una cosa o por otra más de una vez, así que sabía que el llanto me robaba la voz completamente y tomó ventaja de eso.


-Sigue tu vida, conoce a alguien que te haga feliz, y olvídame tanto como puedas, sé va a ser difícil pero no habrá muchas cosas que te recuerden a mí, todo eso desapareció conmigo. Voy a estar cerca la mayor parte del tiempo, pero no contigo, muchas cosas lo impiden. Créeme que no me despido de ti con gusto, la primera vez en el bosque no fue fácil y esta es más difícil porque sé que no solo seré yo el que no pueda olvidarte. Perdóname Eli, no era mi intención hacerte pasar por esto, no creí que pasaría. Perdón.- se quedó callado y me dio un beso en la mejilla, había estado susurrándome al oído todo eso, mientras yo trataba con todas mis fuerzas de contener las lágrimas y sollozos que llegaban en oleadas cada vez más intensas.


Puse mis brazos alrededor de su cuello y lo abracé lo más fuerte que pude, mientras en mi mente se formaban imágenes de abrazos similares, incluyendo varios de la noche anterior antes de que se empezara a despedir de mí (porque ya me había confirmado que esa era la intención de lo que me había dicho). Lex me regresó el abrazo y me dio otro beso en la mejilla.


-Tengo que irme Eli- me susurró al oído sin hacer mucho por separarse de mí. De nuevo negué con la cabeza.


Junté toda la fuerza de voluntad que pude para dejar de sollozar por un momento y decir algo.


-Te amo- fue lo más corto y más importante que se me ocurrió para decir cuando creí que era el momento adecuado, y aunque mi voz sonó opacada por el llanto estaba segura de que me había entendido.


-Yo también- murmuró Lex y me besó la frente. A falta de otra frase corta para decir, use la fuerza de mis brazos y me las arregle para robarle un beso.


-El último- pensé.


Aunque en un principio, podía decir que Lex no sabía cómo reaccionar, después se aferró a mí con fuerza y yo hice lo mismo (sí, a pesar de que estaba en bata de hospital). Admito que el hecho de que yo haya estado sollozando descontroladamente y estuviera usando un collarín hizo que el beso fuera un tanto extraño, además de que sentía mis lágrimas en el camino y de que no podía estar segura de si en realidad todas eran mías.


Nos separamos sin soltarnos del abrazo y me quedé con los ojos cerrados un momento, tratando de memorizar cómo se sentían sus brazos alrededor de mí.


-Puedo cambiar las cosas y hacer que nadie recuerde lo que pasó hoy, pero eso no te incluye a ti- murmuró Lex después de un silencio un tanto largo -nadie más sabe que existo así que no vuelvas a hacer un caos, si?- dijo, un poco menos serio.


Asentí un poco más calmada.


-Me tengo que ir Eli- se separó del abrazo y me miró. Decidí que quería cambiar la imagen que había memorizado antes de desmayarme por la que tenía enfrente en ese momento, porque aunque Lex estaba usando el mismo traje negro con la corbata de color rojo brillante, su expresión había cambiado de triste a enamorada y así se veía la mayor parte del tiempo que estaba conmigo… antes de hoy, claro.


Le sonreí de vuelta, y aunque aún quería aferrarme a su pierna como niño en medio de un berrinche, dejé que caminara hasta desaparecer por el pasillo sin decir nada.


Volví a mirar el reloj de pared y noté que habían pasado apenas 10 minutos desde la última vez que vi la hora. Comencé a hacer cuentas y me quedé viendo el reloj como si me estuviera engañando; por lo general el tiempo con Lex volaba y según la parte objetiva de mi reloj interno, habíamos hablado mínimo media hora contando los silencios.


Un último sollozo fue lo que hizo que dejara de pensar en la hora, y cuando me quedé sin nada más en qué quisiera pensar, me recosté sobre mi lado izquierdo para seguir durmiendo hasta que alguien me despertara.

 
 
 
U.u cortemonos las venas con un ejoteee!! Hahaha (:
Si te gustó y quieres saber qué sigue, ntonces comenta!! y si no sabes por qué deberias de hacerlo probablement te interese esto....Update... Salven a mi blog!!!...
 
 
Sigue leyendoo!!!

2 comentarios:

Bernard dijo...

por el amor de dios :P jaj esta padre esto me agrada la istoria i sigue escribiendo boli = i en poko tiempo asta puedes aser un libro i convertirte en Bolivia M. Rowling :P jaja

Karen dijo...

Pff hahaha me encanto la parte de cortemonos las venas con un ejoteee! XD mas mas! :P

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